FUGI: MARY, DON’T TAKE ME ON NO BADTRIP

FUGI: MARY, DON’T TAKE ME ON NO BADTRIP (Funky Delicacies, 1969)

FUGI - MARY, DON'T TAKE ME ON NO BADTRIP

Su padre había sido soldado americano durante la segunda guerra mundial y en su taquilla tenía una foto del majestuoso monte Fuji japonés. Por esta razón empezó a llamar a su hijo Fuji, aunque más tarde se transcribió como Fugi. Pero su nombre real era Ellington Jordan y formaba parte de una familia de siete hermanos crecidos en el gueto de South Central de la ciudad de Los Ángeles.

Ellington tenía claro que para desarrollar sus aspiraciones creativas tenía que marchar del gueto y lo hizo gracias a su amistad con Eddie Kendricks de los Tempations, que le convenció para probar fortuna en Detroit. Fue una noche en el C Club de esa ciudad donde vio al grupo Black Merda como banda de acompañamiento de Edwin Starr y quedó prendado de su fuerza y su energía y supo que serían los compañeros ideales para la nueva aventura musical que estaba a punto de emprender. Ellington tuvo una estancia en prisión por razones desconocidas y fue allí donde desarrolló sus habilidades musicales y empezó a tocar el piano, y también fue entre rejas donde compuso su famosa canción «l’d Rather Go Blind», que cedió a Etta James.

La primera vez que Marsahll Chess oyó la canción tuvo que marchar de la cabina de control terriblemente conmocionado. Parecía una canción hecha a medida para Etta, emocionalmente turbulenta, intensa y melancólica que con su afectada voz la convirtió en uno de sus más famosos hits. Gracias a ello Fugi entró en la órbita de Chess y con Black Merda como banda de acompañamiento grabaron para la subsidiaria Cadet el single «Mary, Don’t Take Me On No Bad Trip», e hicieron su propia versión de «l’d Rather Go Blind» en la cara B. El single se convirtió en un hit regional en Detroit, pero nunca pasó de eso. Fugi aprovechó la energía narcótica y poderosa de su banda para ensamblar un soul funk hipnótico lleno de desarrollos psicodélicos que abría las puertas al nuevo funk rock con el que muchas otras bandas como Sly and The Family Stone o Funkadelic se harían populares a las puertas de los setenta.

 

 (El resto del artículo se puede leer en el libro Espíritus en la oscuridad. Viaje a la era soul de Andreu Cunill, publicado por la editorial 66 rpm).

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